viernes, 26 de septiembre de 2014

A chance to do the right thing

La aventura más grande que puedes tomar es vivir la vida de tus sueños.” -Oprah Winfrey.

Aquí estoy, tengo menos de un año para dar el máximo en esta locura llamada estudiar.

Menos de un año para luchar, luchar por cumplir mis metas, mis sueños.

Muchos dirían que sí, es un curso duro pero que tras ello tan solo te irás a la universidad, nada más importante, yo no puedo verlo así.

Yo veo una oportunidad para volar, irme a la ciudad donde llevo toda mi vida deseando estar. Una oportunidad para demostrarme a mi misma – y a todo el mundo- que puedo lograr lo que me propongo. Una oportunidad para empezar a estudiar algo que me apasiona. Una oportunidad para poder, a su vez, luchar por mi sueño. Una oportunidad para estar con gente que me completa como persona. Una oportunidad para viajar. Una oportunidad para vivir experiencias. Una oportunidad para lograr metas. En definitiva, una oportunidad para empezar la vida que quiero vivir. Mi oportunidad.

Cada vez son menos las cosas que debo preparar, cada vez tengo más cerca el día final. Un curso, unos exámenes y estaré en mi aventura. Sé que puede parecer que hablo de ello como algo efímero cuando se trata de mi vida y mi futuro, pero que le voy a hacer, es mi pequeño desafío. Todos deberíais tener algo por lo que luchar, ya que al conseguirlo os sentiréis orgullosos de vosotros y completos, puedo intuirlo.

Y sé que merece la pena pasar este año duramente, porque la recompensa es inmensa. Nunca he querido nada más en mi vida, al fin y al cabo lo llevo ansiando desde que tengo uso de razón.


Spencer H.

sábado, 20 de septiembre de 2014

¿Quién es Spencer?

¿Qué es lo que ocurre cuando crean un personaje ficticio cuya personalidad es exacta a la tuya? ¿Queréis saberlo?

Llegó el día en el que me encontré en una serie, bueno, no sabría como explicarlo. Tus amigas se dan cuenta de que una de las protagonistas de vuestra serie preferida es exactamente igual que tú (de forma de ser, claro). Y, ¿qué ocurre luego? Empieza la broma de llamarte por su nombre -Spencer-, pero resulta que te gusta, es más, te encanta. Ellas se acaban acostumbrando, y tú llegas al punto de acudir por su nombre más que por el tuyo propio y de tener que explicarle a tanta gente el motivo de que incluso les pidas que te llamen así. No es que no me guste mi nombre, no os equivoquéis, pero de alguna u otra forma me enamoré de mi nuevo apodo.

Y así fue, cabezona hasta la saciedad Spencer Hastings se fue apoderando de mí. Perfeccionista, ambiciosa, luchadora, decidida, no creo que nadie pudiese definirme mejor.

Así es, puede parecer extraño pero, ¿y qué si lo prefiero a mi nombre? Lo importante es sentirse uno mismo, ¿no? Es poca la gente que ya me llama por mi nombre, y quizá sea porque no se han acostumbrado aún o aún no lo conozcan.

Simplemente una pequeña presentación de esta rubia pero no tonta, os cansaréis de mí.

                                                                                                                               Spencer H.