viernes, 5 de diciembre de 2014

Haciéndome pensar

No se que sería de mi si cada cierto tiempo no tuviese una noche de insomnio que acabase siendo de las mejores del año. Aunque bueno, no sería lo mismo si no eligiese las películas adecuadas para ver esa noche, digamos que no te sientes igual tras ver “Infiltrados en clase” que tras ver “Bajo la misma estrella”. Pero dejémonos de ejemplos, pues amo ambas películas y muchas más, todo depende del momento.

Pero lo que sí es verdad es que muchas películas te hacen pensar y eso, joder, a veces es tan solo lo que necesitas. Creo que este es uno de esos textos que escribo sin razón ni intención alguna, ¿por qué no publicarlo?

Soy muy joven, probablemente la mitad de los que leáis esto tengáis infinitas vivencias más que yo, aunque también es muy probable que muchos de vosotros no os paréis a pensar en vuestras vidas, pero no soy quién para juzgarlo.
“Nadie saldrá vivo de esto.” me dijo alguien una vez y por una vez creo entenderlo.

Al igual que el resto del mundo tengo inseguridades, preocupaciones, problemas, bajones, bloqueos, dolores. Pero también tengo principios, valores, gustos, pasiones. Hay gente que solo encuentra diversión en vidas ajenas, sé que soy mejor que eso. No me pararé aunque esté al borde del acantilado, seguir adelante sin mirar atrás, saber que puedes hacer lo que te propongas por muchos factores que lo impidan, ser fuerte. Os recomiendo parar un segundo y reflexionar sobre vuestra propia vida – obviemos que la persona detrás de este texto tiene menos de dos décadas bajo sus pies-, un segundo sabiendo que podéis intentar ser lo que queráis, quien no arriesga no gana. Porque no debemos conformarnos con lo que ¿nos den? ¿nos toque?, debemos tratar de avanzar. Aunque duela, hay que correr sobre las llamas, “hay que sentir el dolor”.

Tiene gracia que lo que empezó siendo la primera película de la noche, una simple película “cursi” para pasar el tiempo, haya llevado a esta absurda pero real reflexión vital.
Si de algo estoy segura en esta vida, es de que la vida se basa en vivir. Y con eso me basta.


                                                                                                         Spencer H.

lunes, 13 de octubre de 2014

No lo entiendo

“Yo sé lo que es que te acosen y se burlen de ti todos los días. Y sé que puede parecer que no queda posibilidad de felicidad, pero te prometo que hay un mundo lleno de amor y aceptación esperando a que lo encuentres.”-Chris Colfer.

¿Por qué?

Me resulta muy difícil encontrar el motivo de que millones de niños y jóvenes sufran al ir a la escuela. Es increíble la crueldad que pueden tener niños de 4, 5, 6 años (por nombrar una cifra) que prácticamente acaban de nacer y ya hacen a otros la vida imposible. No creo que nadie merezca aprender a odiar la vida sin apenas saber lo que es, ni sufrir insultos y humillaciones cuando siquiera ellos mismos saben quien son, o llorar por el simple hecho de no tener con quien jugar. No puedo entender como se permite que haya niños a los que “compañeros” les condicionen su vida social por muchos años, ¿qué no? puras vejaciones de pequeños, insultos que te ahogan en primaria, se vuelven en rumores en secundaria y por supuesto nuevos compañeros que juzgan siguiendo mayorías (llámalo supervivencia).

Que no me cabe en la cabeza, no. Como gente con depresiones a edades en las que aún deberían jugar con peluches, noticias de muertes de niños de 12, 13, ¿14 años? Escribo esto con una rabia inevitable pues no puedo ver la diversión en hacer la vida de otra persona insoportable, ni de ser padre y no educar a no juzgar, de no luchar con uñas y dientes para cambiar lo que tu hijo está viviendo, de no darle importancia a lo que un alumno sufre, o simplemente pararte a conocer un poco más a la persona que tienes al lado.

Se lo que es vivir anclado a aguantar y no a vivir, a ser lo que otros dicen y no quien eres, a ocultarte para no ser visto, a intentar simplemente sobrevivir, sentir una soga al cuello que no te deja hablar, ni te deja opinar si piensas diferente, crecer de una forma que no es crecer.


Parece que esto es normal hoy en día, pero paraos un solo segundo de vuestra vida y decidme, ¿no habría que probar la vida antes de decidir quitártela?   

viernes, 26 de septiembre de 2014

A chance to do the right thing

La aventura más grande que puedes tomar es vivir la vida de tus sueños.” -Oprah Winfrey.

Aquí estoy, tengo menos de un año para dar el máximo en esta locura llamada estudiar.

Menos de un año para luchar, luchar por cumplir mis metas, mis sueños.

Muchos dirían que sí, es un curso duro pero que tras ello tan solo te irás a la universidad, nada más importante, yo no puedo verlo así.

Yo veo una oportunidad para volar, irme a la ciudad donde llevo toda mi vida deseando estar. Una oportunidad para demostrarme a mi misma – y a todo el mundo- que puedo lograr lo que me propongo. Una oportunidad para empezar a estudiar algo que me apasiona. Una oportunidad para poder, a su vez, luchar por mi sueño. Una oportunidad para estar con gente que me completa como persona. Una oportunidad para viajar. Una oportunidad para vivir experiencias. Una oportunidad para lograr metas. En definitiva, una oportunidad para empezar la vida que quiero vivir. Mi oportunidad.

Cada vez son menos las cosas que debo preparar, cada vez tengo más cerca el día final. Un curso, unos exámenes y estaré en mi aventura. Sé que puede parecer que hablo de ello como algo efímero cuando se trata de mi vida y mi futuro, pero que le voy a hacer, es mi pequeño desafío. Todos deberíais tener algo por lo que luchar, ya que al conseguirlo os sentiréis orgullosos de vosotros y completos, puedo intuirlo.

Y sé que merece la pena pasar este año duramente, porque la recompensa es inmensa. Nunca he querido nada más en mi vida, al fin y al cabo lo llevo ansiando desde que tengo uso de razón.


Spencer H.

sábado, 20 de septiembre de 2014

¿Quién es Spencer?

¿Qué es lo que ocurre cuando crean un personaje ficticio cuya personalidad es exacta a la tuya? ¿Queréis saberlo?

Llegó el día en el que me encontré en una serie, bueno, no sabría como explicarlo. Tus amigas se dan cuenta de que una de las protagonistas de vuestra serie preferida es exactamente igual que tú (de forma de ser, claro). Y, ¿qué ocurre luego? Empieza la broma de llamarte por su nombre -Spencer-, pero resulta que te gusta, es más, te encanta. Ellas se acaban acostumbrando, y tú llegas al punto de acudir por su nombre más que por el tuyo propio y de tener que explicarle a tanta gente el motivo de que incluso les pidas que te llamen así. No es que no me guste mi nombre, no os equivoquéis, pero de alguna u otra forma me enamoré de mi nuevo apodo.

Y así fue, cabezona hasta la saciedad Spencer Hastings se fue apoderando de mí. Perfeccionista, ambiciosa, luchadora, decidida, no creo que nadie pudiese definirme mejor.

Así es, puede parecer extraño pero, ¿y qué si lo prefiero a mi nombre? Lo importante es sentirse uno mismo, ¿no? Es poca la gente que ya me llama por mi nombre, y quizá sea porque no se han acostumbrado aún o aún no lo conozcan.

Simplemente una pequeña presentación de esta rubia pero no tonta, os cansaréis de mí.

                                                                                                                               Spencer H.