lunes, 2 de mayo de 2016

Cánones, mejor cañones

“Joder como ha engordado”, “Vaya estrías que tiene”, “Tiene demasiado culo”, “Si adelgazase un poco estaría más guapa”, “Esa nariz estropea su cara”, “Vaya ojeras, parece una muerta”, “Debería bajar de peso”, “¿No le da vergüenza salir así de casa?”, “Debería ponerse tetas”, “Con ese pelo parece un hombre”...

¡BOOM!

Cañones, cañones de guerra.

No se vosotros, pero yo escucho a diario a mujeres criticando los cuerpos de otras mujeres, juzgando como si de una competición se tratase. Porque si no cumples los dichosos cánones de belleza estás defectuosa, necesitas corrección. ¿Quién cojones dicta esos cánones? A mi me parecen más bien cañones de guerra, cañones con los que matarse unas a otras, cañones que hacen que todas nos avergoncemos de partes de nuestro físico, cañones que matan cada día a muchas.

Una nariz pequeña, piel perfecta, ni muy blanca ni muy negra, delgada pero no en los huesos, con curvas pero sin carne, culo firme pero no grande, piernas largas en las que no asome un poco de grasa y mucho menos celulitis, brazos firmes pero no musculados, que eso es de hombres, pecho grande, abdomen plano, cabello largo pero no demasiado. Talla 36, una 34 solo la llevan sacos de huesos, con una 38 estás gorda. Come, pero no dulces, que engordan, no solo ensaladas, joder, ¿estás anoréxica?

¡BOOM!

Puta necesidad de matarnos las unas a las otras.

Cañones, cañones de guerra.

Quiero amarme a mi misma tal y como soy, con mi nariz grande, mi acné, mi palidez, mis curvas, mi culo grande, mis piernas largas con su grasa bien hubicada, mis brazos simples, mi pecho enano, mi abdomen plano, mi pelo por el culo, mi talla 34-36, mis dulces y mis ensaladas.


Porque nací humana, no perfecta. Y no pienso pedir disculpas por ello.

- Spencer H.